Por mucho que me cueste reconocerlo, sí, hay maestros sin vocación

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Hola, súper lectores. Hoy estoy enfadada, decepcionada y frustrada. ¿Qué gran combinación, eh? A una amiga que empezó a trabajar este mismo curso en un centro concertado, le han comunicado que no la renuevan. Que se busque la vida cómo mejor pueda.

¿Sabéis el motivo? Demasiada implicación con los estudiantes y un excesivo gusto por los cambios educativos. Por lo visto, a los padres no les gustaba eso. Por lo tanto, han decidido despedir a una maestra de corazón y conservar a los maestros sin vocación.

Y digo maestros sin vocación porque algunos docentes de ese centro estaban más pendientes de la hora del reloj que del proceso de enseñanza. Y es una pena. Es una pena que haya colegios (me da igual que sean privados, concertados o públicos) que no valoren el talento y la educación de calidad.

Es una pena que existan profesionales de la educación tan cerrados de mente que no muevan ni un solo dedo por cambiar.

¿Se quiere maestros sin vocación en las aulas?

La verdad es que yo ya no sé qué pensar. Está claro que hay familias y centros educativos que creen en la necesidad de un cambio educativo. Pero, hay otros, que incluso sabiendo que los resultados, el ambiente en clase y la relación entre estudiantes y maestros mejoraría, no se quieren esforzar.

Quieren seguir sentados en sus sillas dictando los apuntes a los niños y creyendo que su única función es transmitir conocimiento.

No es la primera vez que a alguno de mis amigos les echan de centros educativos por ser demasiado innovadores. Eso me llega a pensar en la educación que queremos.

¿Queremos maestros sin vocación en las aula? ¿Queremos profesores que no se impliquen con los estudiantes y que simplemente se dediquen a formar académicamente a los alumnos? Sé que la respuesta de muchos va a ser que no.

Maestros con talento y vocación en paro y profesores que no se apasionan en las aulas

¡Ojo! No digo que todos los maestros y profesores que estén dentro de los centros no tengan vocación. ¡Ni mucho menos! Y menos mal que todavía quedan muchos que se emocionan con su profesión (si no, no sé qué sería de la educación).

Pero también es cierto que hay muchos maestros auténticos en paro esperando una oportunidad mientras que otros simplemente están calentando la silla.

No pretendo ofrecer a nadie con el post. Simplemente, quiero expresar que la educación debería ser algo más importante. Y por lo tanto, todas las personas que quieran formar parte de la enseñanza tendrían que tomárselo en serio.

Que yo sepa, nadie obliga a los maestros estudiar magisterio. Pero sin embargo, no dejo de leer y escuchar a muchos alumnos decir “que han escogido magisterio porque era lo más fácil”.

Sí, si hay malos maestros y profesores en las aulas

Hay maestros y profesores que se llevan las manos a la cabeza cuando leen algunos de mis posts. “¡Es que eso no es cierto, Mel”. Pero sí, sí que e cierto. A estas alturas, todavía hay maestros que humillan a los estudiantes, que intentan ridiculizarlos, que no son conscientes de la diversidad en las aulas y no dan las mismas oportunidades. ¿Os acordáis del “profesor” que se negó a adaptar los exámenes a una alumna con dislexia?

¿Creéis que eso debería pasar en los centros educativos? Sinceramente, espero que la respuesta sea que no. Un rotundo no. La pregunta del millón es cómo esos maestros sin vocación siguen dando clase en los centros.S

é casos de padres que se han reunido con el director para expresar que un maestro concreto ridiculizaba a los estudiantes cuando no sabían hacer un problema matemático. Y todavía sigue en el colegio.

¿Os imagináis cómo se tienen que sentir los maestros de vocación que están en la calle?

¿Qué pueden sentir los maestros de vocación que no tienen trabajo y que otros que no se emocionan están en las aulas? Pues mal. Increíblemente mal. Mi amiga está echa polvo. Y como ella otros cientos.

Solo me queda tener esperanza de que haya colegios y centros que valoren a los docentes emocionados en vez a los maestros sin vocación? Aunque en alguna ocasiones, me parece una tarea muy complicada. 

Por favor, como decía antes, la educación es algo muy importante. En los centros educativos no solo los estudiantes se forman académicamente sino que crecen como personas.

Necesitamos a maestros apasionados, que se comprometan con una educación de calidad y que se impliquen con los estudiantes y familias. ¿Así son todos los maestros que hay en las aulas? Os dejo reflexionando sobre el tema.

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