El programa Colombia Solar busca llevar energía limpia a los territorios, y a precios muy bajos.
El programa Colombia Solar, creado por el Gobierno del presidente Gustavo Petro, se consolida como la estrategia central para acelerar la transición energética justa en el país. La iniciativa busca llevar energía limpia y asequible a los territorios, garantizando ahorros significativos en las facturas de los hogares de estratos 1, 2 y 3. Además, se posiciona como una alternativa sostenible al modelo de subsidios que históricamente ha cubierto el consumo eléctrico en Colombia.
El punto de partida fue el Decreto 0972 de 2025, firmado el 8 de septiembre, que regula la autogeneración de energía solar para familias y negocios, tanto en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) como en las Zonas No Interconectadas (ZNI). Con esta norma, el país avanza hacia un modelo energético innovador, en el que los usuarios se convierten en generadores de su propia electricidad y reducen la dependencia de subsidios estatales.
Uno de los principales beneficios de Colombia Solar es el impacto directo en los costos de energía. Según cálculos del Ministerio de Minas y Energía, las familias beneficiarias podrán reducir entre un 20 % y un 40 % el valor de sus facturas mensuales, dependiendo de las características técnicas de cada instalación.
En un país donde los altos costos de la electricidad han sido un problema histórico, esta transformación representa un alivio tangible para millones de colombianos. El programa ya ha beneficiado a 1.068 negocios, que reportan ahorros importantes en su servicio de energía. Estos resultados evidencian que la autogeneración solar no solo es viable, sino también económicamente ventajosa para los usuarios más vulnerables.
Colombia ha avanzado de manera significativa en la incorporación de fuentes renovables. Mientras en 2022 el país contaba con menos del 2 % de electricidad limpia, en 2025 la cifra llegó al 11,2 %, lo que representa un crecimiento histórico en solo tres años.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, destacó que gracias al liderazgo del presidente Petro y al plan 6GW PLUS, el país se encamina hacia un cambio estructural. Según las proyecciones, las energías limpias podrían alcanzar el 21 % de la matriz eléctrica en 2027, generando mayor seguridad energética, reducción de emisiones de gases contaminantes y nuevas oportunidades económicas para las regiones.
Este crecimiento se traduce también en un impacto positivo frente al cambio climático. Al reemplazar progresivamente las fuentes fósiles, Colombia contribuye a la disminución de gases de efecto invernadero, en línea con sus compromisos internacionales de descarbonización.
La expedición del Decreto 0972 de 2025 marca un antes y un después en la política energética nacional. El texto legal establece las condiciones para que los usuarios puedan producir y consumir su propia energía solar, democratizando el acceso a fuentes limpias y reduciendo la dependencia de los subsidios.
Esta medida se enmarca en el Artículo 19 numeral 4 de la Ley 1715 de 2014, que faculta al Gobierno Nacional para desarrollar la energía solar como alternativa al esquema tradicional de subsidios. En la práctica, significa que los recursos destinados a cubrir parcialmente el consumo de electricidad serán reemplazados de manera progresiva por sistemas de autogeneración solar.
El impacto no será solo económico, sino también social. Millones de familias de estratos bajos, tanto en áreas interconectadas como en regiones apartadas del país, tendrán acceso a soluciones energéticas sostenibles, confiables y justas.
Uno de los grandes retos históricos de Colombia ha sido garantizar electricidad a comunidades en zonas rurales y apartadas. El programa Colombia Solar responde a esa deuda, priorizando las Zonas No Interconectadas (ZNI), donde millones de ciudadanos han vivido durante décadas sin acceso a energía constante y de calidad.
La iniciativa propone instalar paneles solares y sistemas de autogeneración en estas regiones, permitiendo que las comunidades avancen en su desarrollo económico y social. Con electricidad confiable, será posible fortalecer proyectos productivos, mejorar el acceso a la educación y la salud, e impulsar nuevas oportunidades en los territorios más excluidos.
El programa ha despertado interés en organismos internacionales, que ven en Colombia un ejemplo de cómo los países en desarrollo pueden avanzar hacia una transición energética justa, equilibrando sostenibilidad, inclusión social y reducción de costos.
El Gobierno Petro ha defendido en escenarios globales que la transición energética no debe ser un lujo, sino un derecho. Por eso, el enfoque de Colombia Solar prioriza a los hogares más vulnerables y a las comunidades tradicionalmente excluidas, evitando que el costo de la descarbonización recaiga sobre quienes menos recursos tienen.
El impacto de este modelo va más allá del ahorro inmediato en tarifas. Con la implementación masiva de sistemas de autogeneración, el país avanza hacia una red energética más descentralizada, menos vulnerable a las variaciones en el precio de los combustibles fósiles y más segura frente a las contingencias climáticas.
Además, se generan incentivos para la innovación tecnológica, la creación de empleos verdes y el fortalecimiento de cadenas de valor asociadas a la producción e instalación de paneles solares y sistemas de almacenamiento.
En términos macroeconómicos, la reducción de subsidios energéticos permitirá liberar recursos del Estado para destinarlos a programas sociales y de inversión pública. Al mismo tiempo, el país se posiciona como un actor relevante en la lucha contra el cambio climático, mostrando que es posible avanzar hacia un modelo energético sostenible sin dejar a nadie atrás.
La estrategia Colombia Solar representa un paso decisivo en la transición energética justa que impulsa el Gobierno del Cambio. Con ahorros directos para los hogares, mayor participación de energías limpias en la matriz nacional y un marco legal que democratiza el acceso, el país empieza a escribir una nueva página en su historia energética.
De aquí a 2027, Colombia podría duplicar la participación de energías renovables en su sistema eléctrico, consolidando un modelo más equitativo, resiliente y sostenible. Para millones de familias, eso significa no solo electricidad más barata, sino también la posibilidad de vivir con dignidad y progreso en sus territorios.
