¿La carrera y las oposiciones son suficiente formación para los docentes?

Hacía mucho que quería escribir sobre la formación del profesorado en el blog. Y hoy es un viernes precioso para poder hacerlo. Todos sabemos que en España, la carrera de magisterio está algo (o mucho) mal vista.

Se dice que es fácil, que puede aprobar cualquiera, y que en las clases no se hace absolutamente nada. Obviamente, todo eso es falso. Son comentarios y afirmaciones (más afirmaciones que comentarios), de personas que no tienen ni idea de qué trata el cotarro, se aburren demasiado y les da por criticar.

El estado tampoco se lo pone sencillo a los maestros y profesores. Cada año más recortes, más despidos, falta de recursos, falta de personal, escuelas cerrando porque no hay dinero para mantenerlas y pagar a los profesionales (porque está claro que nadie trabaja gratis a no ser que te obligue la universidad para terminar la carrera y poder tener el título entre las manos).

Muchos expertos se quejan de que la formación del profesorado es increíblemente pésima en nuestro país. Que las altas esferas deberían dar más importancia al tema y preocuparse en ofrecer a los docentes más conocimientos para poder aplicar ciertas metodologías.

Y eso es cierto. Es cierto que el estado debería hacerlo. Pero lleva años sin llevarlo a cabo. Lleva años creyendo que la formación académica de los maestros, se acaba con la carrera y como mucho con un master que probablemente tendrían que “quitarse un ojo de la cara” para poder pagarlo (si se ha tenido la suerte de ser uno de los pocos elegidos “premiados” con la beca, la cosa será más fácil y no hará falta quitarse nada del cuerpo).

Lo que está claro es que el estudio de los profesores no se acaba al finalizar la carrera, ni mucho menos. Y tampoco con el master. Hay mucho más después de eso. Y sí, el estado no se da cuenta o no quiere dársela, que es mucho peor.

Reconozco la culpa de las personas que gobiernan el país, pero también creo en la autonomía, independencia, en la iniciativa de cada uno, en la investigación, y en la búsqueda de información.

¿Qué quiero decir con esto? Que si los docentes buscaran un poco por Internet encontrarían cursos muy asequibles para sus bolsillos e incluso gratuitos que enriquecerían su formación considerablemente.  Los hay de muchos tipos: on-line. semipresenciales, y presenciales.

Y de muchísimas temáticas: inteligencias múltiples, inteligencia emocional, coaching educativo, educación en valores… Internet es todo un mundo para los profesores, y hay multitud de plataformas para poder realizar dichos cursos de los que os hablo.

Las bibliotecas (y más las que están especializadas en magisterio), tienen sus estanterías llenas de libros prácticos, de consulta y pedagógicos que se pueden leer para obtener más conocimiento e información. Y en las grupos de las redes sociales relacionados y enfocados a la educación se puede encontrar documentación muy interesante que aportan profesionales y expertos educativos.

Hay centenares de recursos para los profesores al alcance de sus manos, pero bastantes de ellos no los cogen, no se quieren dar cuenta y prefieren criticar al estado. Ojo, que criticar al estado está bien. Es su obligación ofrecer formación a los docentes más allá de la carrera universitaria.

Pero a dónde yo quería llegar es que la formación y el conocimiento están prácticamente en todos los lados. Simplemente hay que tener ganas y dedicar un par de horas a la búsqueda de cursos, de libros, de textos, y sobre todo a la investigación. Uno de los aspectos que caracteriza a la enseñanza y la docencia es el aprendizaje continuo.

¿Qué pasa si un maestro deja de interesarse por adquirir nuevos conocimientos y seguir caminando en su carrera académica? Que probablemente, se encontrará situaciones en las aulas que no sepa resolver o que no sepa gestionar.

“No sé aplicar la educación emocional con mis alumnos”, “no tengo claro qué es eso de la educación en valores”, “en la carrera creo recordar que no me hablaron de las inteligencias múltiples”, “no tengo la menor idea de cómo motivar a mis alumnos”. Esos comentarios son completamente normales.

No todo se aprende en la carrera. Hay muchísimas cosas que se dejan en el tintero. Pero eso no quiere decir que no se pueda acceder a esa información. ¿Educación emocional? Hay muchísima documentación en Internet y en las bibliotecas. ¿Inteligencias múltiples? Lo mismo. ¿Aprender a motivar a los alumnos? Más de lo anterior.

Que el estado no ofrezca este tipo de formación (aunque obviamente debería), no significa que no exista. Pero como decía antes, hay que tener ganas de buscar y comprometerse. Muchas personas me han dicho que un profesor es aquella persona que no deja de estudiar y de aprender.

Y tienen razón. Para muchos alumnos los docentes son todo un ejemplo a seguir y sienten una respetuosa admiración por ellos. La tarea de los profesores no debería quedarse únicamente en ser buen orador,  impartir la lección y corregir exámenes. Tendría que ir mucho más allá. Y para llevarlo a cabo de la mejor manera, hace falta formarse y documentarse.


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