Discurso de Petro en la ONU divide opiniones en el Senado de Colombia
El más reciente discurso del presidente Gustavo Petro en la Asamblea General de Naciones Unidas generó una fuerte división de opiniones en el Senado de la República, donde congresistas de diferentes bancadas reaccionaron de manera opuesta a la última intervención del mandatario en este escenario internacional. La participación de Petro, considerada la última como jefe de Estado antes de finalizar su mandato en agosto de 2026, abordó temas como los municipios cocaleros, la crisis ambiental, la situación en Gaza y el conflicto en Medio Oriente.
El discurso de Gustavo Petro en la ONU fue recibido con respaldo por algunos sectores y con duras críticas por parte de la oposición. Desde la bancada indígena, el senador Richard Fuelantala, del Movimiento Aico, coincidió parcialmente con la preocupación del presidente sobre el abandono histórico de las regiones cocaleras, pero advirtió que las cifras oficiales no respaldan del todo esa narrativa. Según el legislador, en 2024 se destinaron 804 mil millones de pesos a municipios productores de hoja de coca, mientras que para 2025 la proyección se redujo a 488 mil millones, lo que representa una disminución cercana al 39 %.
Fuelantala destacó ejemplos concretos en el departamento de Nariño, como Tumaco, que pasó de recibir 364 mil millones a 231 mil millones, y El Charco, que cayó de 36 mil millones a apenas 6 mil millones. Para el senador, estos recortes son preocupantes y reflejan que los problemas estructurales de la Colombia profunda solo podrán superarse con mayores inversiones sociales y económicas en las zonas más golpeadas por la violencia y el narcotráfico.
Desde la oposición, la crítica fue más contundente. El senador del Centro Democrático Carlos Meisel cuestionó la forma en que Petro manejó temas sensibles en la ONU y señaló que su postura puede afectar la relación histórica de Colombia con Estados Unidos. Meisel afirmó que el presidente habló sin pruebas sobre supuestos operativos en aguas internacionales y criticó que evitara condenar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, al que, según él, más bien protege.
En cuanto a la postura de Petro sobre Gaza y el conflicto en Medio Oriente, el senador opositor reprochó que el mandatario no condenara de forma clara a grupos como Hamas, a los que calificó como responsables de actos criminales contra civiles. Además, subrayó que el presidente debería centrar su discurso en los problemas internos del país, como la violencia en el Catatumbo, la crisis del sistema de salud y la inseguridad ciudadana. Para Meisel, Petro parece gobernar desde lo que llamó “Petrolandia”, desconectado de las realidades que viven los colombianos.
Por otro lado, la senadora del Pacto Histórico Aída Avella respaldó con firmeza el mensaje presidencial y lo definió como una intervención valiente que denunció de manera directa los intereses de Estados Unidos en América Latina. Según Avella, el discurso de Petro expuso que Washington busca mantener escenarios de confrontación en la región para garantizar control sobre recursos naturales estratégicos. La congresista afirmó que el presidente reflejó el sentir de los pueblos latinoamericanos, cansados de las agresiones y de la presión internacional, recordando incluso denuncias de ataques a pescadores en el Caribe atribuidos a buques de la marina norteamericana.
Las posturas reflejan una clara polarización en torno a la política exterior de Petro y a su forma de posicionar a Colombia en foros internacionales. Mientras unos sectores valoran que haya cuestionado de frente a potencias globales y defendido a poblaciones vulnerables, otros consideran que su narrativa debilita las alianzas históricas del país y desvía la atención de los problemas internos que más preocupan a los ciudadanos.
Este último discurso de Petro en la ONU como presidente marca un momento clave en su mandato, no solo porque será recordado como la intervención final en uno de los escenarios diplomáticos más importantes del mundo, sino también porque deja en evidencia las diferencias políticas internas que despierta su estilo de liderazgo. La división entre defensores y críticos refleja cómo la política internacional de su gobierno seguirá siendo uno de los temas más debatidos en el Congreso y en la opinión pública en el último tramo de su administración.
El impacto del discurso también se proyecta en la relación bilateral con Estados Unidos, un socio estratégico para Colombia en materia de comercio, seguridad y cooperación internacional. Mientras algunos senadores advierten que la postura crítica de Petro puede tensar la relación, otros celebran que el país asuma un papel más autónomo y crítico frente a las potencias. En cualquier caso, lo dicho en la ONU no solo trasciende fronteras, sino que también reconfigura el debate político nacional de cara al cierre de su gobierno.
La intervención de Gustavo Petro en la Asamblea General de Naciones Unidas no pasó desapercibida en el Senado colombiano. El choque de opiniones entre oficialismo y oposición confirma que la política exterior seguirá siendo uno de los puntos de mayor controversia durante lo que resta de su mandato, y que su visión de país continuará dividiendo aguas en el Congreso.
