Petro alerta en la ONU sobre el avance del irracionalismo y plantea los tres grandes miedos de la humanidad
En el marco del encuentro de alto nivel “En defensa de la democracia: luchando contra el extremismo”, celebrado durante la 80ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para enfrentar lo que definió como un escenario de avance del irracionalismo y de resurgimiento de tendencias totalitarias. Según el mandatario, la humanidad debe reconocer que los grandes desafíos actuales giran en torno al miedo y la mentira, elementos que históricamente han dado origen a dictaduras y al debilitamiento de la democracia.
Petro advirtió que, así como ocurrió en Alemania durante la República de Weimar, cuando la división entre socialdemócratas y comunistas abrió paso al ascenso del nazismo, hoy el mundo enfrenta una situación donde el irracionalismo amenaza con imponerse sobre la razón y la ciencia. Señaló que este fenómeno se refleja en discursos políticos recientes, especialmente en Estados Unidos, donde advirtió señales de retroceso democrático. Aseguró que si sociedades históricamente asociadas a la libertad y al pensamiento crítico caen en el irracionalismo, la humanidad se acercará a un escenario de barbarie generalizada.
El mandatario colombiano explicó que la mentira se ha consolidado como un arma poderosa en la política contemporánea. Hizo referencia a cómo en el pasado la propaganda fue utilizada para manipular a las masas y alertó que hoy la situación es aún más compleja debido a la concentración mediática en manos del gran capital y a los riesgos derivados de la inteligencia artificial. En su visión, el conocimiento acumulado en lo que se denomina la nube constituye el intelecto digital de la humanidad, y su privatización plantea un dilema global. Cuestionó si ese acervo debe quedar en manos de corporaciones privadas o ser administrado como un dominio público universal, accesible a toda la humanidad.
Para Petro, la batalla entre la verdad y la mentira define buena parte del rumbo de la democracia en el presente. Recalcó que la verdad necesita ser fortalecida con armas concretas: ciencia, debates públicos, espacios de deliberación y fuerzas sociales capaces de enfrentar la manipulación. De lo contrario, la humanidad se expone a repetir los errores históricos que permitieron el surgimiento de regímenes totalitarios en el siglo XX.
Además de su análisis sobre la verdad y la mentira, el presidente colombiano centró su intervención en lo que denominó los tres grandes miedos de la humanidad. El primero es el miedo a la crisis climática. Recordó que los impactos del cambio climático se hacen evidentes cada día y que la ciencia advierte sobre un posible colapso si no se toman medidas urgentes. Según su diagnóstico, este miedo se profundiza porque las soluciones propuestas, como la descarbonización, implican cambios radicales en las sociedades de confort. Petro subrayó que el mundo del bienestar está construido sobre la base del petróleo y que al hablar de transición energética, las sociedades perciben que se les arrebata el modelo de vida que conocen.
El segundo miedo identificado por Petro es el miedo a la mujer libre. Explicó que en muchas sociedades aún persiste la resistencia a aceptar que las mujeres puedan ejercer plenamente su libertad, su inteligencia y su autonomía. Señaló que para muchos hombres, la combinación de belleza e inteligencia en las mujeres representa una amenaza al poder que han mantenido por milenios. Esta percepción, advirtió, conduce a la consolidación de posturas de extrema derecha y a la reproducción de estructuras sociales patriarcales. Para el mandatario, la emancipación de la mujer es un cambio cultural que no puede seguir siendo postergado y que requiere de la acción política y social para romper con siglos de desigualdad.
El tercer miedo planteado fue el de la migración. Petro explicó que en muchos países el debate sobre los migrantes ha desplazado la discusión sobre el cambio climático y ha sido utilizado de manera premeditada para obtener réditos políticos en sociedades marcadas por el racismo. Indicó que en Estados Unidos, Europa y América Latina se repite una narrativa que presenta al migrante como una amenaza, lo que alimenta discursos antimigrantes que se traducen en políticas restrictivas. Recordó que toda persona, independientemente de su origen, color de piel o condición social, es sujeto de derechos en cualquier parte del mundo.
El presidente colombiano enfatizó que el progresismo debe situarse firmemente en la defensa de los derechos de los migrantes y en el enfrentamiento del racismo, en lugar de adaptarse a posiciones que lo normalizan con el fin de ganar mayorías. Según su visión, el poder no solo se disputa en las urnas, donde muchas veces sectores minoritarios quedan excluidos, sino también en las calles, a través de movilizaciones que expresan la diversidad de las sociedades contemporáneas. En este sentido, planteó que la unión entre movilización popular y acción electoral puede darle al progresismo una mayoría real en contextos donde la extrema derecha ha ganado espacio.
Durante su discurso, Petro también hizo referencia a la necesidad de construir alternativas globales que permitan afrontar estos miedos de manera conjunta. Sostuvo que la superación de la crisis climática requiere una alianza entre los pueblos del mundo, que debe ir más allá de las promesas formales y convertirse en acciones concretas que garanticen la supervivencia de las próximas generaciones. En cuanto al papel de la mujer, insistió en que se debe avanzar hacia un modelo social donde la igualdad de género sea efectiva y no se limite a declaraciones simbólicas. Y en el tema migratorio, abogó por políticas inclusivas que reconozcan a los migrantes como parte integral de las sociedades.
El mensaje del presidente colombiano en Naciones Unidas buscó mostrar a Colombia como un país que, a pesar de sus dificultades internas, propone un análisis profundo de las tensiones globales actuales. Su intervención combinó referencias históricas, críticas al poder económico y tecnológico, y un llamado a enfrentar los desafíos comunes de la humanidad desde una perspectiva progresista.
La participación de Petro en este encuentro de alto nivel se inscribe en su estrategia de proyectar una voz latinoamericana en el debate global, destacando que los problemas de la humanidad no se limitan a una región, sino que son universales. Con su discurso, buscó evidenciar que el extremismo, el racismo, la desigualdad de género y la crisis climática no son fenómenos aislados, sino que forman parte de una misma dinámica que amenaza la estabilidad de la democracia y el futuro de la humanidad.
