Air-e Intervenida asegura $97 mil millones para normalización
La aprobación de $97.116 millones por parte del Programa de Normalización de Redes Eléctricas (PRONE) marca un nuevo capítulo en la transformación del servicio energético en la región Caribe, un avance impulsado por la gestión técnica, social y operativa de Air-e Intervenida. Con estos recursos, la empresa ejecutará 24 proyectos estratégicos que beneficiarán directamente a 5.307 familias en Atlántico, Magdalena y La Guajira, muchas de ellas ubicadas en sectores históricamente rezagados y con infraestructuras eléctricas deterioradas o informales. La palabra clave Air-e Intervenida normalización eléctrica representa el eje del esfuerzo institucional que busca cerrar brechas y avanzar hacia un servicio más equitativo y seguro.
Estos proyectos, gestionados desde el territorio, pero financiados con recursos nacionales, fortalecerán redes domiciliarias, reemplazarán postes, transformadores y ofrecerán sistemas de medición modernos que permitirán a los usuarios contar con energía estable y reducir riesgos eléctricos. La estrategia forma parte de los componentes de la Agenda Futuro Caribe, diseñada en conjunto con la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios para recuperar la confianza ciudadana y avanzar hacia una red energética moderna, sostenible y transparente.
Las inversiones aprobadas para Air-e Intervenida permitirán intervenir zonas críticas en diferentes municipios del Caribe. En La Guajira, por ejemplo, los proyectos beneficiarán directamente a comunidades de Fonseca, Maicao, San Juan del Cesar y Uribia. Barrios como 8 de Enero, 12 de Octubre, El Retiro II, Simón Bolívar, Óscar Mejía, Urbanización Daissy Hernández, Villa Sandra, Loma Fresca y Villa Fausta tendrán acceso a infraestructura eléctrica con estándares de seguridad y continuidad que durante años les fueron negados o solo estuvieron disponibles de manera irregular. La intervención permitirá desmontar conexiones informales, instalar transformadores con mayor capacidad y distribuir energía de forma equilibrada entre los hogares, lo que reducirá las fluctuaciones y las constantes interrupciones.
En el departamento del Atlántico, las inversiones se concentrarán en los municipios de Manatí, Luruaco, Campo de la Cruz, Repelón y Malambo. Estas zonas, que han padecido problemas de tensión, sobrecargas en las redes y fallas recurrentes, recibirán obras que permitirán estabilizar la prestación del servicio. Air-e Intervenida ha señalado en múltiples escenarios que estos municipios necesitan una intervención profunda que incluya modernización de circuitos, instalación de nuevas redes y recuperación de la infraestructura perdida por años de deterioro, vandalismo y falta de inversión estructural.
En el Magdalena, los recursos serán destinados a obras en Ciénaga, Sitionuevo y El Piñón, territorios donde la prestación del servicio ha enfrentado dificultades derivadas de redes obsoletas y conexión informal masiva. La normalización eléctrica permitirá no solo mejorar la confiabilidad, sino también promover una cultura de consumo responsable basada en mediciones reales, seguridad técnica y acceso equitativo.
El impacto social de esta inversión es uno de los pilares de la estrategia diseñada por Air-e Intervenida. La empresa ha fortalecido los procesos de acercamiento comunitario para acompañar la transformación técnica con pedagogía, diálogo y participación ciudadana. Las familias beneficiadas han sido vinculadas a jornadas informativas donde se explican las etapas del proyecto, las razones detrás de la normalización y los beneficios de contar con redes formales que garanticen seguridad y sostenibilidad en el tiempo. La compañía resalta que la normalización no solo transforma el acceso a la energía, sino que contribuye al bienestar general, pues reduce riesgos de incendios y accidentes eléctricos derivados de conexiones improvisadas.
El Programa PRONE ha sido clave para financiar intervenciones estructurales en barrios donde las empresas prestadoras, por sí solas, no podrían cubrir los costos de una transformación integral debido a su magnitud y complejidad. La asignación de estos $97.116 millones es uno de los paquetes de inversión más grandes aprobados en los últimos años para la región Caribe y representa un reconocimiento a la gestión avanzada por Air-e Intervenida en su propósito de reconstruir el sistema eléctrico de un territorio que por décadas enfrentó abandono institucional.
El avance de estos proyectos también se articula con las metas de la Agenda Futuro Caribe, una hoja de ruta que busca modernizar la operación eléctrica en la región desde un enfoque de equidad, justicia tarifaria y sostenibilidad. Para la Superintendencia de Servicios Públicos, este programa de normalización forma parte de un compromiso mayor: garantizar que los usuarios reciban un servicio acorde con sus necesidades y derechos. En este contexto, la labor de Air-e Intervenida se ha convertido en un factor clave para acelerar procesos de mejora que durante años parecían imposibles de ejecutar.
De acuerdo con los reportes de la empresa, la normalización eléctrica permitirá reducir pérdidas técnicas y no técnicas, optimizar la carga en los transformadores existentes y mejorar la calidad del servicio en términos de voltaje, continuidad y estabilidad. Para los usuarios, estos beneficios se traducen en menor riesgo de daño en electrodomésticos, menos suspensiones intempestivas y un suministro más confiable que favorece la convivencia, el comercio local y el desarrollo social.
Además del impacto directo sobre las redes, los proyectos también generan empleo local, ya que Air-e Intervenida ha priorizado la vinculación de mano de obra de los mismos municipios donde se ejecutan las obras. Esto fortalece la economía local y crea un vínculo positivo entre la comunidad y la empresa, permitiendo que el proceso técnico tenga un respaldo social que contribuya a su sostenibilidad en el tiempo.
La modernización eléctrica que vivirán estos 24 barrios es vista por Air-e Intervenida como un punto de partida hacia una transformación más amplia. La empresa ha insistido en que el reto del Caribe no solo consiste en reemplazar redes antiguas, sino en construir una nueva cultura energética basada en la legalidad, el uso eficiente de los recursos y el fortalecimiento de la relación empresa-comunidad. Para ello, continuará trabajando en la ampliación de programas de pedagogía, visitas territoriales, acompañamiento social y comunicación permanente con liderazgos comunitarios.
El logro de haber asegurado este paquete de inversión no solo representa un avance técnico sino un mensaje de esperanza para miles de familias que anhelaban un servicio digno, estable y moderno. Tras años de precariedad en muchas zonas del Caribe, este proceso abre una nueva etapa hacia una energía más cercana, más justa y, como afirma Air-e Intervenida, “más bacana”, una frase que resume el propósito de un servicio que se conecte con la gente y contribuya al bienestar colectivo.
